Hoy quiero
hablarles sobre un tema que quizás lo encuentren algo fuera de lugar. Después
de leer un libro quise escribir lo que aprendí y pensaba de dicha lectura… éste
es el resultado.
Libro: El enigma y el espejo de Josten GaarderK
¿Alguna vez
han pensado que la tierra es un reflejo del cielo?
La luz de la
luna refleja la luz del sol. Puede que la tierra refleje el cielo. ¡Miren el
mar! Es como un espejo de todo lo que hay en el cielo.
La biblia
dice que los ojos reflejan la luz del
alma. Si tenemos la paz en nuestros corazones la reflejamos. Dios es paz,
es vida, es salvación.
Los
cristianos reflejamos eso y no sólo por los ojos sino también por nuestras
acciones.
El sol, al
igual que la luna, toma prestada la luz de Dios. ¡Dios creó todo! Nosotros
tomamos luz y energía del sol. Eso nos convierte en una pequeña luna y algo más
importante aún: EN LOS OJOS DE DIOS.
Me explico…
Dios es omnisciente, puede estar en varios lugares a la vez y no perderse de
nada.
Imaginan que
nuestros ojos son cámaras… Dios puede ver el mundo a través de nosotros.
Y hay algo
interesante… nuestros sueños.
Dicen que al
dormir el alma se libera del cuerpo y visita lugares. Yo pienso y creo en eso.
El alma no
siente dolor, ni miedo, ni frío… no tiene los sentidos que posee la carne. En
nuestros sueños podemos volar, ser guerreros, visitar lugares y gente que nunca
hemos visto, entre otras cosas. Muchas veces somos muy valientes pero recuerden
algo… DIOS NOS CREÓ A SU IMAGEN Y
SEMEJANZA Y ÉL NO TIENE MIEDO ANTE NADA.
Nuestra alma
refleja su gloria si le seguimos, así como el girasol sigue al sol.
Gracias a
que dominamos a la perfección, o casi, los sentidos de la carne, podemos “percibir”
el dolor, el miedo, entre otros en nuestros sueños. Pero si lo pensamos no
sentimos nada sino que percibimos el dolor.
Desde su
creación el mundo ha sido siempre como es. Nosotros somos lo que vamos y venimos. Tenemos una vida prestada.
Mucha gente
suele decir que cuando morimos vamos al cielo, en especial los niños pero, ¿No
se ha puesto a pensar que estamos en el cielo?
Ésta es la
tierra del cielo. Piénsenlo. En el universo hay millones de galaxias, millones
de astros y asteroides… al universo no le han encontrado fin pero tampoco se ha
visto que exista forma de vida fuera de la tierra… no como la hay aquí.
¿Cómo sé que
Dios existe? De la misma forma que puedo respirar. No veo el aire pero lo
siento. Es igual que el pensamiento. Nadie sabe lo que pienso a menos que lo
escriba o hable. Aunque existen conexiones entre las personas que les permiten
adivinar los pensamientos de los demás.
Nuestros
ojos del alma ven cosas que nuestros ojos carnales no ven, pero en sueños ese
ojo se abre y lo usamos. Pero debido a la costumbre de ser humanos no
comprendemos cosas.
Nuestra alma
no camina como nuestro cuerpo, se traslada. Eso explicaría el por qué
aparecemos en un lugar al segundo siguiente.
EL TIEMPO DE DIOS NO ES EL MISMO QUE EL DE
LOS HOMBRES… él es eterno y nosotros contamos con un límite de tiempo para
usar y cuidar el cuerpo que Dios nos dio. Al terminar ese tiempo abandonamos el
cuerpo: 1ra muerte.
La biblia
dice: El cuerpo es el templo de Dios.
¿Qué les
dice eso? Dios, hijo y espíritu santo es uno en tres. Si nuestro cuerpo es el
templo del Espíritu Santo de Dios, ¿No nos convierte eso en su espejo ante el
mundo?
La biblia
también menciona que si le hacemos un bien a nuestro prójimo es hacerle un bien
a Dios.
Nuestro
padre celestial se manifiesta de muchas formas pero le encanta manifestarse a
través de nosotros y más si nos dejamos hacer.
Eso me hace
ver algo… la gloria de Dios se refleja ante nosotros… estamos hechos a su
imagen y semejanza. Dios, hijo y Espíritu Santo es uno en tres. Nosotros somos
el espejo de Dios… ¿Eso no nos convierte en uno? ¡Somos un solo cuerpo en Dios!
Todo sería
perfecto se dejáramos de comer del fruto del conocimiento del bien y el mal.
Desde que nacemos comemos de ese fruto. Crecemos y llega un momento en que nos
vamos. Desde la gran metedura de pata en
el tiempo de Adán y Eva, el pecado original reside en nosotros, por lo
tanto cada segundo de nuestras vidas comemos de ese fruto pero llega un momento
de la vejez que paulatinamente dejamos de comer.
“Todas las estrellas se caen algún día. Pero una
estrella no es más que una chispa de la gran hoguera celestial…”
Este mundo
es un espejo pero nosotros podemos ver lo que hay a través de el. No se
enfoquen en la carne porque hay algo celestial que debemos vislumbrar.
Este mundo
también es un dibujo de Dios, pero hay algo que salió mal. Algo no cuadra en el
dibujo celestial.